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El mal olor de un pasajero obliga a aterrizar de emergencia un vuelo

El aseo personal debería de ser parte de la norma para montarse en transportes públicos y como bien sabemos por experiencia propia, no es algo que en el Metro de las ciudades españolas se lleve mucho. Sin embargo, nunca los habíamos visto tan de cerca en un avión.

Pues esto ha sucedido en el trayecto Gran Canaria – Amsterdam, donde el piloto se vio obligado a aterrizar de emergencia un Boeing 737 ante la insoportable situación en la sala de pasajeros.

El hedor llegó incluso a provocar mareos y vómitos a parte de los pasajeros que se sentaban a su alrededor, lo que llevó a la tripulación a tomar la medida de recluir a la fuente de mierda en la parte de la cola del avión. Pero ni aún así pudieron mitigar la peste que emanaba. “Era como si no se hubiera lavado durante varias semanas”, declaró uno de los pasajeros afectados. Entonces utilizaron todos los frascos de perfume que tenían a mano para intentar compensar, pero ni aún así pudo solucionarse el problema.

Al final, se informó a los pilotos, que decidieron que, antes de que los pasajeros siguieran vomitando y se enfermaran, aterrizar de emergencia en cuanto sobrevolaran la península. Así, tuvieron que hacer una escala imprevista en Faro (portugal) y, por supuesto, echar al pasajero culpable de la pestilencia. El cual no quería marcharse y tuvieron que forzarle a ello.

Tras desinfectar posteriormente el avión retomo su vuelo en dirección a la ciudad horalndesa con normalidad y los pasajeros acabaron llegando al avión. Eso sí, con 2 horas de retraso entre unas cosas y otras. Lo más divertido de todo es que no era la primera vez que la compañía holandesa ha tenido problemas de olores. En febrero de 2018 ya fueron protagonistas de otro evento similar cuando hicieron una escala igualmente imprevista debido a las horribles flatulencias de uno de los pasajeros.

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